¿Puede ser el modelo sueco una solución al préstamo de libros electrónicos en bibliotecas? En el escenario global, editores y bibliotecas están intentando encontrar modelos de préstamo satisfactorios para ambos y que puedan cumplir además las expectativas de los usuarios. Sobre este tema, para el que aún no se ha encontrado una solución, puede leerse un resumen sobre el estado de la cuestión en la web de la Fundación.
En Suecia, bibliotecas y editores firmaron hace años un acuerdo de préstamo de libros electrónicos en bibliotecas, explica Hannes Eder, director de Tecnologías de la Información de Publit, —una empresa tecnológica especializada en publicación y distribución de libros electrónicos— en el blog The Literary Platform. Este acuerdo se apoya en la consideración del libro electrónico como un servicio por parte de las bibliotecas, con títulos disponibles para varios lectores simultáneamente, sin importar cual sea el número de lectores, y de forma gratuita.
De esta manera, el usuario nunca tiene que esperar a que un libro esté disponible y pueden tomarse en préstamo todos los que se deseen. Estadísticas recientes muestran cómo en Suecia circulan seis veces más libros electrónicos a través del préstamo bibliotecario que en los medios comerciales.
Este modelo comenzó a quebrarse –señala Eder–, en el momento en que los editores empezaron a sentir cierto nerviosismo ante la perspectiva de desarrollar un modelo en el que los lectores esperan que los libros electrónicos puedan obtenerse de forma gratuita., incluso a pesar de que los editores consiguen beneficios por el préstamo de libros en bibliotecas, pues éstas pagan por ellos.
Por eso algunos editores comenzaron a liberar los libros para el préstamo en bibliotecas solo una vez que se han enfriado en el mercado y las posibilidades de venta son menores. Esto ha puesto en pie de guerra a las bibliotecas suecas, que han criticado este sistema duramente.
A pesar de haber llegado a este punto de enfrentamiento existen otros modelos en Suecia que son interesantes. Provienen de pequeños actores de la cadena del libro y potencialmente podrían revolucionar el tratamiento de los libros electrónicos en las bibliotecas y la forma en que los editores y las bibliotecas trabajan juntos. Así, la Biblioteca Pública de Estocolmo, el editor Ordfront y la empresa Publit unieron sus fuerzas en un proyecto piloto para testar un contrato de «licencia dual» para los libros electrónicos.
Licencia dual es un término tomado del movimiento Open Source que describe cómo un producto puede ser vendido en busca de un beneficio económico y compartido gratis bajo diferentes términos. De esta forma, las obras derivadas deben pagar al propietario de los derechos por utilizar su código, mientras que ese mismo código sigue estando libre para el uso en otras iniciativas.
El proyecto piloto mencionado aplica el concepto de licencia dual de la siguiente manera: las bibliotecas contribuyen en la digitalización de los títulos anteriores del catálogo de la editorial –explica Eder–, y obtienen a cambio unas buenas condiciones de préstamo en bibliotecas. En este proyecto, la biblioteca pagará por la versión digital de veinticinco libros electrónicos, para que estén disponibles en préstamo, un precio fijo de suscripción por un periodo de once años. Además, el editor se compromete a que los nuevos títulos del catálogo estén disponibles en préstamo para la biblioteca en el momento de su lanzamiento. |